My Jerusalem


El ballet de Mi Jerusalén es una actuación que toca los problemas intemporales del ser humano. En un vivo estilo moderno, esta producción de danza nos habla de los tres pilares espirituales de la humanidad: Fe, Esperanza y Caridad ...

La representación teatral se despliega en el medio de la música y la voz que absorbe melodías religiosas, ritmos étnicos y los latidos palpitantes del techno. Más cerca del final del espectáculo, esta polifonía musical se fusiona en una poderosa corriente. Y trae silencio. El silencio, de donde viene la magnífica música de Mozart a través de la cual soplan los vientos de la Eternidad. La mayor belleza y armonía de estas melodías convincentemente refuerzan la iluminación espiritual de los héroes. Es a través del sufrimiento y los errores que descubren el sentimiento del gran Amor universalmente humano que permea todas las principales religiones del mundo. El ballet de Mi Jerusalén tiene promesas de esperanza de que los conflictos religiosos pueden ser superados y la unión fraternal de todos los pueblos no es una mera fantasía.

La idea de organizar esta actuación llegó al coreógrafo después de su visita a Jerusalén, de ahí el nombre del ballet que refleja la visión de Eifman de la Ciudad Eterna. A diferencia de sus ballets anteriores, aquí Eifman está mucho menos preocupado por presentar una historia de drama humano. No hay eventos o realidades concretas en él. Pero, a través de la danza plástica y la coreografía del más puro tinte, la Jerusalén espiritual se levanta en nuestras mentes.